Presentación

Los que, como la UAM, estamos al filo de los 50 años hemos visto cómo la universidad pública se ha transformado de manera profunda en poco tiempo. Apenas queda nada del modelo de universidad que conocimos los que ingresamos en ella como estudiantes, profesores o administrativos antes de 2000. No han sido tiempos fáciles y sin duda el nuevo modelo de universidad pública derivado de la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior tiene sus luces y sus sombras. Pero nadie puede negarnos el mérito de haber acometido esta formidable transformación en unos tiempos marcados por la incertidumbre legislativa y los recortes presupuestarios, muchos de ellos de dudosa efectividad para la contención del gasto público, pero indudablemente nocivos para el desarrollo de nuestro sistema universitario.

No es totalmente cierto que la reforma de nuestras enseñanzas se haya hecho a “coste cero”. El coste ha sido alto y todos lo hemos sufrido en nuestra labor docente, investigadora y de gestión, sometidas a nuevas formas de evaluación y rendimiento de cuentas, a la limitación de recursos, a la recesión presupuestaria y a los incesantes cambios normativos a los que hemos tenido que adaptarnos sobre la marcha.

Hemos implantado 14 grados, 3 dobles grados, 20 másteres y 8 doctorados mientras nuestros salarios se congelaban y nuestra plantilla docente y administrativa se aminoraba por el efecto de las restricciones sobre la Oferta de Empleo Público impuestas por las correspondientes leyes de presupuesto (estatal y autonómico). Hemos crecido en número de proyectos (145 en 2016) y de productividad investigadora (882 publicaciones en 2016) mientras se reducía drásticamente la asignación presupuestaria a las universidades públicas de la Comunidad de Madrid y los Planes de I+D+i se diseñaban de espaldas a los fundamentos de la investigación en Humanidades y Ciencias Sociales. Hemos crecido en número de estudiantes (en torno a 3.800 en este curso), cubriendo las plazas de grado y asegurando cada año la impartición de todos los másteres, mientras subían las tasas académicas, situándose entre las más altas de España, y se reducían las becas, poniendo gravemente en riesgo la igualdad de oportunidades en el acceso a los estudios superiores y la consolidación de nuestros títulos. En términos de eficiencia y a la vista de los resultados, el esfuerzo ha sido notable y merece ser reconocido.

Aunque la incipiente recuperación económica y las sentencias ganadas contra la Comunidad de Madrid hacen prever, al menos desde el punto de vista económico, un horizonte más favorable para los próximos años, el borrador de la Ley del Espacio Madrileño de Educación Superior (LEMES) introduce nuevos factores de incertidumbre y de preocupación: mayor intervención gubernamental en la autonomía universitaria, más corsés burocráticos y administrativos que ralentizarán más si cabe el funcionamiento y la reactividad del sistema universitario, y una preocupante subordinación de los objetivos académicos y sociales propios de una institución pública a intereses no estrictamente académicos, diseñados e impuestos por instancias políticas y empresariales.

En este paisaje en constante transformación, la gobernanza de las universidades públicas se enfrenta a nuevos desafíos que requieren la plena cooperación de todos sus estamentos, a todos los niveles, para revertir esta situación de precariedad e inestabilidad, que pone en peligro el desarrollo del sistema universitario, y corregir los efectos de las políticas de austeridad, que nos han llevado a aplicar medidas que nos son moralmente aceptables.

La dirección académica de un centro del prestigio y de la potencialidad de la Facultad de Filosofía y Letras lleva consigo un inherente compromiso ético con la misión social y académica a la que nos debemos como institución pública.

Este compromiso pasa, en primer lugar, por la defensa de las Humanidades y de las Ciencias Sociales. Frente a la hegemonía de los saberes aplicativos y tecnológicos y el culto acrítico de la eficacia técnica, es necesario reivindicar el lugar primordial que las Humanidades y las Ciencias Sociales han de ocupar en la nueva configuración de los saberes contemporáneos, en tanto que vectores de cohesión social, de creación de valores y de producción de un  conocimiento que, desde su transversalidad, abarca la totalidad de la experiencia humana y se hace imprescindible para comprender lo que somos en tanto que comunidad humana y cómo hemos devenido en ello.

La defensa de la formación humanística y de los valores que entrañan nuestras disciplinas debe hacerse desde el ejercicio de la docencia, asegurando la mejor formación para nuestros estudiantes, desde la investigación, dando apoyo y visibilidad a la riqueza y a la transversalidad de nuestro trabajo, desde la transferencia de ese saber a la sociedad para que el conocimiento que genera nuestra Facultad no se quede encerrado en el campus.

Pero la defensa de la formación y de los valores humanísticos también ha de llevarse a cabo desde las propias formas de gobierno de la vida académica, desde el ejercicio constante del rigor y de la transparencia en la gestión de los recursos públicos, desde la decidida voluntad de esfuerzo colectivo por el bien común, de entrega en la labor y de responsabilidad en la acción.

Por su compromiso con la integridad, con la excelencia y con la dedicación a los intereses colectivos, las personas que me acompañan en esta candidatura son una muestra de lo mejor de nuestra Facultad.  Todos son excelentes profesores, entregados con honestidad y denuedo a su labor docente, muy valorados y queridos por sus estudiantes. Todos cuentan con una carrera investigadora importante y reconocida. Y todos se han dedicado con generosidad y demostrada eficacia a trabajar por el bien común, desempeñando cargos y responsabilidades de gestión. Es un honor que pongan su prestigio, su talento y su experiencia al servicio de este proyecto para la Facultad de Filosofía y Letras. Es un honor que me hayan dado su apoyo y su confianza.

El proyecto que sustenta mi candidatura es el resultado de un trabajo colectivo, de una reflexión constantemente compartida y debatida entre todos nosotros, por medio de la cual ha ido tomando forma el programa que presentamos. Ahora queremos hacer extensivo este diálogo al conjunto de la Facultad porque entendemos que nuestro programa es ante todo un compromiso de trabajo y un ofrecimiento de diálogo.

Queremos apoyar a nuestros estudiantes, facilitar su plena integración en la vida académica, acompañándolos a lo largo de toda su carrera mediante un Plan de Acción tutorial ajustado a sus necesidades, fomentar su participación en las actividades de transferencia del conocimiento, incentivar las labores de representación estudiantil en los distintos órganos, asegurar la igualdad de oportunidades exigiendo la reducción de las tasas de grado y máster y la ampliación de las ayudas del Fondo Social.

Queremos crecer consolidando a nuestro profesorado, estabilizando a los estamentos no permanentes, reforzando a las áreas con mayor carga lectiva, exigiendo la equiparación salarial con otras comunidades autónomas, asegurando la promoción de todos nuestros docentes conforme a criterios consensuados por la comunidad universitaria que garanticen la transparencia y la objetividad en la evaluación de los méritos.

Queremos mejorar las condiciones de trabajo de nuestro personal de administración y servicios pensando formas más flexibles y cooperativas de organización, estabilizar a nuestra plantilla articulando un sistema de promoción real en niveles y complementos específicos, incentivando el rendimiento en la gestión por procesos y objetivos sin menoscabo de la conciliación de la vida personal, laboral y familiar.

Queremos reactivar la Acción social para toda la comunidad universitaria y recuperar todos los derechos y ayudas que se han perdido durante los años de recesión económica.

Queremos potenciar y consolidar nuestra Oferta de Estudios, afianzar el prestigio de nuestros grados y posgrados, protegiendo nuestros planes de estudios de las políticas actuales de eficiencia cuantitativa y apostando firmemente por la innovación, la internacionalización y la formación de excelencia.

Queremos diseñar una estrategia de internacionalización propia, en sintonía con el Plan de la UAM, que nos visibilice como centro sobresaliente dentro y fuera de la universidad, asegurando el apoyo y el asesoramiento en la movilidad de nuestros estudiantes, afianzando nuestro programa de ayudas propias complementario a las becas oficiales de intercambio internacional y promoviendo alianzas estratégicas a todos los niveles con áreas importantes para nuestra Facultad.

Queremos más empleabilidad para nuestros estudiantes, más agilidad y más coordinación en la información y la gestión de las prácticas, para que puedan realizarlas en entornos profesionales altamente cualificados que enriquezcan su formación y les faciliten el acceso al mundo laboral.

Queremos dar a nuestra investigación el reconocimiento y la visibilidad que merece,  reivindicando los fundamentos y la aportación primordial de las Humanidades y las Ciencias Sociales dentro del sistema total de las ciencias, mediante un apoyo decidido a los investigadores y a los grupos de investigación a todos los niveles, dentro y fuera de la Facultad, reforzando su relación con Institutos y Centros de Investigación UAM y poniendo en marcha un ambicioso Plan de Internacionalización de la Investigación.

Queremos simplificar la gestión académica para paliar la excesiva carga de tareas burocráticas que recaen en nuestro PDI, fomentando formas de trabajo más cooperativas, asegurando el reconocimiento en horas/créditos de todas las actividades de gestión en la dedicación total de cada docente y apostando por la remuneración de los cargos de coordinación.

Queremos una organización académica operativa y funcional, eficiente y transparente, como señal inequívoca de nuestra voluntad de esfuerzo por el bien común, que nos ayude a simplificar procesos, agilizar trámites y reducir la burocracia, promoviendo las buenas prácticas transversales que favorezcan la adaptación de nuestras estructuras organizativas hacia la mejora continua.

Queremos una Facultad más conectada, más informada y visible a través de su portal web, garantizando la eficiencia y la fluidez en la gestión y actualización global y estructurada de sus contenidos y en la difusión de todas las actividades que se desarrollan en nuestro centro, para reforzar nuestra imagen institucional y ampliar nuestra presencia en toda la comunidad universitaria.

Queremos ampliar y modernizar los espacios, las infraestructuras y los equipamientos de nuestra Facultad, aumentando la partida descentralizada para mantenimiento e inversiones, desde el convencimiento de que nuestras instalaciones, que forman parte del “casco antiguo” de la UAM, requieren una dotación presupuestaria más elevada que otros edificios del campus construidos con posterioridad.

Queremos promover un entorno saludable, sostenible e inclusivo, desde el cuidado del campus y de nuestras instalaciones, el respeto a la diversidad y al medio ambiente y la utilización razonable de recursos, que garantice la plena integración de toda la comunidad en la vida académica de nuestro centro.

Este es nuestro compromiso. Nos gustaría que también fuese el tuyo.